Docentes: un año de lucha

Octubre 27th, 2005

Agencia Rodolfo Walsh. A lo largo del ciclo lectivo 2005, los trabajadores de la educación desarrollaron importantes luchas en demanda de: aumento salarial, mejores condiciones de infraestructura escolar y derogación de la de la Ley Federal de Educación. La complicidad de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA)(1) con el gobierno nacional, impidió que el conflicto se nacionalizara y se resolviera a favor de los trabajadores

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Nuevos movimientos sociales: Las organizaciones de trabajadores desocupados

Octubre 27th, 2005

Prensa de Frente. Los movimientos "piqueteros", de trabajadores desempleados, surgieron en Argentina como contraparte de la embestida neoliberal que se profundizó en el país en los años 90, como continuidad del proceso iniciado con la última dictadura militar.

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Editorial: Los conflictos laborales y sociales

Octubre 27th, 2005

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas Argentinas (FFAA), brazo ejecutor de las políticas diseñadas en Washington para América Latina, derrocaron al gobierno constitucional y dieron comienzo a lo que denominaron Proceso de Reorganización Nacional. La Argentina fue el último de los países latinoamericanos que sufrió la embestida militar en la década del ’70 y bien pudo ser porque sus trabajadores registraban el índice de sindicalización más alto del subcontinente.
Treinta mil personas detenidas-desaparecidas, torturas a miles de activistas sindicales y políticos, el crecimiento exponencial de la deuda externa, la quiebra del aparato productivo, el aumento desenfrenado de los índices de desocupación, la pérdida de derechos laborales fueron algunas de las consecuencias de esa dictadura.
Si bien la excusa principal que esgrimieron las FFAA fue el accionar de las organizaciones guerrilleras, la razón principal fue la necesidad del capital de poner coto a la rebeldía de las masas y del movimiento obrero en particular, lo que se concretó con la militarización de las fábricas, centros de producción, sindicatos y universidades.
Con el retiro de los militares y el advenimiento de los gobiernos democráticos a partir de 1983, una esperanza se abrió para los trabajadores argentinos. Sin embargo duró muy poco. Pronto se vio que los gobiernos civiles de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, continuarían con la misma política laboral.

Ofensiva durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa
Durante los dos períodos presidenciales de Carlos Menem (1989-1999), se incrementó la ción imperialista y se implementaron las decisiones emanadas del FMI y el Banco Mundial y otros organismos financieros internacionales. Es decir, se puso en marcha el plan elaborado durante la presidencia de George W Bush (padre), conocido como Documento de Santa Fe II, y que tuvo su expresión política en el Consenso de Washington (1989), que incluía entre otras recomendaciones la compra de las empresas públicas en América Latina con los devaluados bonos de la Deuda Externa y mantener una paridad cambiaria: 1 dólar = 1peso.
Un efecto de esta política fue la quiebra de innumerables fábricas por la competencia de productos extranjeros y la consiguiente ola de desocupación, cuyo índice llegó al 25% de la población económicamente activa. La política del gobierno peronista (1) contó con la complicidad de las de burocracias sindicales de la Confederación General del Trabajo (CGT), aliadas al gobierno.
Los pobres y marginados se contaron de a millón (2). Se perdieron conquistas laborales, se rebajaron salarios, se introdujeron normas de flexibilización laboral, como la polifunción, el toyotismo, y se instituyó, casi como una ley del mercado, el trabajo en negro (3).
Entre 1995 1997 los trabajadores desocupados comenzaron a organizarse e irrumpieron en la escena social con los primeros cortes de ruta, exigiendo trabajo y atención a sus necesidades básicas.
Aún en medio de esta debacle, durante los 10 años del menemismo y a pesar del control total que desde el Partido Justicialista (PJ) se ejercía sobre todos los poderes del Estado, no se pudo avanzar en transformar en norma legal la flexibilización laboral que de hecho padecían el conjunto de los asalariados.
Finalmente, fue durante el gobierno del presidente Fernando De la Rúa (Unión Cívica Radical), que mediante una compleja maniobra de corrupción se aprobó en el Congreso Nacional la ley que requerían los capitalistas. El ex funcionario de la dictadura militar y agente de la banca internacional Juan Alemann, expresó el 15/12/03 en su columna del diario La Razón (perteneciente al grupo Clarín): “La ley bien valía los 5 millones de pesos que dicen que costó” en alusión a las coimas que se pagaron a los senadores para que la aprueben. Y remarcó que “la ley flexibiliza la legislación laboral, lo cuál era absolutamente necesario”, para agregar “fue sólo un primer paso...”, demandando que la tarea siguiente era “desdoblar el mercado de trabajo, con remuneraciones más bajas y mayor precariedad para determinados casos y sectores”.
Con la reforma laboral de abril de 2000, el convenio colectivo dejó de ser definitivamente, la importante herramienta que permitía a la clase trabajadora obtener nuevas conquistas y fortalecer su organización, para transformarse en una poderosa arma en manos de los sectores del capital y así obligar a los trabajadores a nuevas concesiones. Las mismas entidades patronales, que impusieron durante años la prohibición de discutir convenios colectivos, para luego obtener normas que ataban las negociaciones paritarias a condicionantes de productividad y política económica, ahora se transformaban en las mayores entusiastas de la discusión colectiva. De hecho a partir de ese momento la mayoría de los convenios que se firmaron, retrotraían las condiciones laborales y salariales con respecto a los anteriores.

19 y 20 de diciembre
Un rayo sacudió al país. El presidente De la Rúa, jaqueado por un golpe palaciego impulsado por la dupla Raúl Alfonsín-Eduardo Duahalde y por una de las mayores rebeliones de masas ocurridas en Argentina, debió renunciar. Los primeros actuaron respondiendo a los intereses de la burguesía productiva, con conexión con los centros imperialistas europeos enfrentados a EEUU. La población se rebeló, el hambre, la confiscación de los depósitos bancarios (corralito) y el Estado de Sitio decretado el 19 de diciembre por De la Rúa fueron el acicate que la impulsó a salir a la calle.
Durante el año 2002, emergió un potencial y desarticulado movimiento de masas. En este período los capitalistas vieron severamente comprometida la gobernabilidad: en el marco de las contradicciones interburguesas, el capital financiero se retiró y sectores de la burguesía productiva lograron imponer sus condiciones, entre ellas la devaluación de la moneda, y la paridad se transformó en 1 dólar = 3 pesos.
A pesar de su debilidad, las clases ntes no perdieron el control de las instituciones y los trabajadores no pudieron imponer su protagonismo como clase. Sin embargo se recuperaron fábricas que abandonaban sus dueños; algunas fueron puestas a producir bajo control de sus trabajadores; se comenzaron lentamente a desplazar, de las comisiones internas primero y de la conducción de algunos sindicatos después, a las dirigencias burocráticas.
En medio de este clima contradictorio y después de la masacre del Puente Pueyrredón (4) en junio 2002 bajo el gobierno transitorio de Eduardo Duhalde (enero 2002 a mayo 2003); los capitalistas apelaron a la figura de Néstor Kirchner para recomponer su ción.
El nuevo presidente llegó con un discurso progresista, de defensa de los derechos humanos, con algún desplante en los foros internacionales hacia Washington y prometiendo que no pagaría la Deuda Externa “con el hambre del pueblo”. Sin embargo, mantuvo la misma política económica y el mismo ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna. Durante estas dos gestiones nuestro país ha pagado al FMI 16 mil millones de dólares. Como consecuencia de esta política los asalariados sólo participan en el 18 % del PBI (en 1952 esta participación llegó al 51%), en tanto la desocupación se mantiene en el 16% (5).
Desde 2004 los trabajadores ocupados, comenzaron a dar luchas sectoriales, básicamente por recomposición salarial y por mejores condiciones laborales. Por otra parte también empezaron a tener más fuerza distintos sectores de trabajadores campesinos y aborígenes, aunque todavía no han podido conformar un movimiento importante.
Estas luchas comienzan a crecer al mismo tiempo que en los centros de trabajo reaparece un nuevo fenómeno desterrado por la burocracia sindical: las asambleas de base. Nuevamente los trabajadores analizan, discuten, proponen y resuelven en asambleas sus medidas de lucha. Sin embargo la fragmentación social y política de la clase trabajadora, impide todavía que los asalariados tengan el protagonismo necesario para transformar las relaciones sociales, económicas y políticas a favor de los excluidos, los oprimidos, los explotados.

Referencias
1) Peronismo: Su fundador fue el coronel Juan Domingo Perón, que durante las presidencias que abarcan de 1946 a 1955, consagró los derechos del trabajador. En su mayoría los trabajadores argentinos adhieren desde entonces al peronismo. El partido que este fundó es el Partido Justicialista (PJ)
2) Las condiciones laborales se retrotrajeron en la práctica a la década del ´30 en nuestro país
3) El trabajo en negro, no contempla un salario regulado legalmente e impide que sean exigibles los beneficios sociales por parte del trabajadores
4) Ver nota Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, dignidad piquetera en Boletín Nº4
5) Más datos económicos, ver nota “Argentina en cifras”, Boletín Nº3

Empresas recuperadas: una respuesta a la crisis laboral

Octubre 27th, 2005

Judith Gociol. ¿Por qué ha de ser deber del gobierno proteger la propiedad privada, pero injustificado redistribuirla?, se preguntó el filósofo Ernst Tugendhat y su pregunta permite entender la experiencia de las casi 170 empresas recuperadas: frente al derecho a la propiedad avalado por la Constitución, los ex empleados antepusieron el derecho al trabajo, también garantizado por la ley.

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Recomposición de la clase trabajadora

Octubre 27th, 2005

Carolina Ricaldoni/ Agencia de Noticias RedAcción (ANRed. Luego de décadas de conflictos aislados los trabajadores comenzaron a ganar protagonismo a través de sucesivas luchas para mejorar las condiciones laborales. En esta nueva escalada gremial, surgieron representaciones sindicales de base recuperando la solidaridad perdida.

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